Antártida
El 14 de diciembre de 1911, el noruego Roald Amundsen y su equipo llegaban al Polo Sur. Conquistado el último mito geográfico de la historia, culminaba la época heroica de la exploración. En el mapa del mundo apenas quedaban espacios en blanco. En menos de cien años, el continente más esquivo del planeta, presentido por les antiguos geógrafos desde los tiempos de Ptolomeo de Alejandría, se había convertido en la Antártida. A pesar de ello, hoy, transcurrido casi un siglo de la gesta del noruego, el Séptimo Continente continúa siendo terra australis incognita.
La Antártida es demasiado distinta a todo lo conocido para ser comprendida en apenas doscientos años de exploración y de actividad científica. Aquí, todo es superlativo. La Antártida es el lugar más frío del mundo, el desierto más seco, la meseta más alta, el hielo más extenso y el continente más aislado. Los humanos nunca pisaron sus costas hasta 1819, nunca colonizaron sus playas y nunca domesticaron su paisaje. No existe un lugar más salvaje que la Antártida. Ni tampoco un lugar más puro.
Los pingüinos pasean a nuestro alrededor, las palomas antárticas nos picotean los zapatos, las orcas nadan junto al barco, los elefantes marinos nos ignoran y las focas dormitan a pocos metros de la lancha. Y todo esto ocurre en playas solitarias, al pie de los glaciares, rodeados de montañas inexploradas y frente a icebergs de intenso color azul. Sólo ocasionalmente una base científica, una antigua estación ballenera o un bote de madera abandonado nos recuerdan que la Antártida también tiene su historia.
Siempre a bordo del moderno MS Fram le ofrecemos cuatro itinerarios distintos para surcar las aguas del Océano Austral, impregnarse de la belleza salvaje de sus costas y rememorar las expediciones de los pioneros. Cruzaremos el Paso de Drake, fondearemos en las islas Falkland / Malvinas, conoceremos las antiguas estaciones balleneres de South Georgia, navegaremos hasta las Shetland del Sur, descubriremos el trabajo de las estaciones científicas, exploraremos las islas de la Península Antártica, pasearemos entre pingüinos y, bajo el vuelo de los albatros, desembarcaremos en terra australis incognita.
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